7 de noviembre de 2010

Valenbisi, ¡qué gran invento, oiga!


Anonadado me quedé cuando volví a Valencia y vi que habían puesto un servicio público de alquiler de bicicletas.

Al principio pensé, con lo burros que somos los valencianos, seguro que en dos días roban las bicis o sus piezas (anda que no se ven esqueletos de bicis anclados a farolas), se cargan las estaciones o la gente pasa taco. Pero no. Parece que de momento está funcionando bien. Entre otras cosas, porque han hecho las bicicletas de manera que no se pueden vandalizar: ruedas duras y sin cámara, estructura única del esqueleto y según me han dicho, con microchip incorporado. ¿Para qué iba alguien a robar una bici así?

El servicio

El alquiler consiste en un abono anual de 18€ o uno semanal de 10€ (veas a ver cuál es más económico), que te sacas por internet y luego te envían el carnet a casa en unas 2 semanas, con el que puedes utilizar una bici gratuitamente durante media hora, y a partir del límite, 50 céntimos la siguiente media y luego 2€ la hora. Esto supongo que tiene la intención de que lo uses a modo de desplazamientos cortos y no te la subas a casa o te la lleves todo el día de ruta, para que así las podamos usar todos. Si ves que se te acaba el tiempo, la dejas en la estación más cercana y coges otra. Con 275 estaciones y 2750 bicicletas, hay donde elegir.

Ventajas


- La oportunidad de usar un medio de transporte totalmente ecológico. No como se nos hace creer cuando subimos en el bus que pone biodiesel. Esa palabra tan fantástica, que al añadir bio- ya queda preciosa y superverde, pero la gente no sabe que para que nosotros dejemos de usar combustibles fósiles, los países en vías de desarrollo talan toda la selva para crear cultivos que proporcionan este "ecológico" combustible. Dejamos de emitir tanto CO2 a la atmósfera, pero no habrán tantos árboles como para eliminarlo: la pescadilla que se muerde la cola. Pero éste es otro tema.

- Hacer algo de ejercicio siempre viene bien.

- El sillín es de altura ajustable y bastante cómodo, cosa que no imaginaba así. Y la cesta de delante es bastante útil para dejar tus trastos. Tiene luz, caballete, timbre, cambio de marchas (tres) y por supuesto, frenos. También tiene un candado, pero de momento no lo voy a usar.

- Lo puedes utilizar a todas horas. Tanto como si te vas a trabajar o como si vuelves de fiesta de madrugada cuando aun no hay ni transporte público.

- No tienes que subir y bajar la bici de casa en el engorroso proceso de meterla en el ascensor y bajar las escaleras del portal.

- Ya no hace falta que te duches ni que te peines, porque cuando dejas la bici estás con pelos de loco y sudado. ¿Ventaja o inconveniente?

Inconvenientes

- El tema del anclaje y desanclaje. Puedes llegar a una estación y que no haya bicis (ya me ha pasado varias veces) o que vayas a dejarla y no haya hueco. En el primer caso: te jodes y punto. En el segundo, puedes pasar la tarjeta y te dan 15 minutos más para ir a la más cercana a dejarla, diciéndote los huecos que hay. Pero aquí viene el problema: algunos de esos puestos "libres" tienen un plástico naranja que los hacen afuncionales (para futuras incorporaciones, supongo). Solución: vete a la siguiente. Y así hasta que vuelvas al sitio de donde venías y luego vuelvas andando a tu casa.

- Además, hay que tener mucho cuidado al dejar la bici, porque si no está anclada correctamente, te puede seguir contando como que la tienes y darte una sorpresa el próximo día que vayas al banco. Lo mejor es volver a pasar la tarjeta por el lector una vez la dejas: si te da la opción de alquilar una bici, es que está bien anclada.


- La bici pesa un huevo. Si te descuidas, cuando paras se te cae en los pies y te hace un desgraciao. Esta razón de peso es un problema más grande para personas mayores.

- ¿Por dónde circular? Tenemos la suerte que en Valencia hay bastante carril bici (y quien piense lo contrario que vaya a otras ciudades españolas y busque), pero muchas veces el carril no va por donde quieres ir. Así que, en teoría hay que circular por la carretera. Pega: los conductores no respetan mucho a los ciclistas (también jode cuando conduces, sí) y es un poco peligroso. Yo de momento intento ir por la acera si no molesto a nadie y en algunos tramos, como por donde hay carril bus, puedes circular por la carretera más tranquilamente. Si te ve la policía por la acera te pueden decir algo, pero eso depende de lo aburridos que estén en ese momento.


- La responsabilidad. Porque si vas circulando tan tranquilo y unos gitanos te bajan de la bici a punta de navaja y se la llevan para hacer la gracia, tú cargas con los gastos. ¡Se siente!


En conclusión, y a pesar de que los inconvenientes parezcan demasiados (y espero que los solucionen con el tiempo), es un gran e innovador servicio que otras ciudades ya han probado con éxito y me alegro mucho de que hayan apostado por ello aquí, en Valencia.

Os recomiendo que lo probéis. La incertidumbre sobre su funcionamiento da reparo al principio, como todo lo nuevo que se prueba, pero de verdad que vale la pena.