6 de enero de 2014

Miley Cyrus - Bangerz



¿Cuántas portadas hay de este disco? Sigue leyendo para saberlo. Todas horrendas, por supuesto. Me da igual que lo hayan hecho rollo 80s a lo Miami Vice. Son muy feas.

Miley Cyrus empezó su torbellino de rebelión en enero de 2013, cuando se fue de su discográfica de toda la vida para pasarse a la de su colegui Britney (RCA Records), que ahora comparten manager. La rubia de bote quiso romper con su pasado Disney de una vez por todas y empezar de cero. Su nueva imagen ha sido muy criticada, pero sinceramente, ha revuelto el soporífero panorama musical de una manera positiva. ¿No me digáis que no? Al principio yo también me escandalicé. ¡Válgame con la Hannah Montana! Pero después del shock inicial ya lo vi de otra manera. Es exactamente lo mismo que hicieron Madonna y Britney en sus épocas respectivamente: provocar. Llamar la atención. Llámese como quiera. La diferencia es que hace veinte/diez años era más fácil escandalizar, pero hoy en día con lo zorrones que están las niñas, el nivel de puterío para conseguir este mismo efecto sobrepasa algunos límites. Pero, ¿no se trata de eso en el mundo pop? No sé si os pasa, pero con el nivel de tecnología actual todo resulta indiferente. Recibimos cantidad de música nueva todos los días y la escuchamos con los ojos entrecerrados mientras hacemos otras cien cosas a la vez. ¿Dónde quedaron las emociones? Un artista pop no es solo alguien mono/a que haga música pegadiza. De esos hay a patadas. Si lleva consigo algo polémico o de lo que hablar causa más sensación, curiosidad, morbo. ¿Se ha pasado Miley sexualizando su imagen? Eso es lo que resulta ahora. Quizás también resultaba obsceno en el siglo XIX enseñar los tobillos y ahora sin embargo las tías van en tetas por la playa. El mundo cambia día a día y este es el siguiente paso. Al fin y al cabo todo esto es una puesta en escena.

Se ha hablado mucho de si este cambio fue impulsado por Larry Rudolph, quien promovió la sexualización de Britney en su día. Pero, sinceramente, ¿alguien cree que esta chiquita está siendo forzada a hacer algo que no quiere? Lo que pasa con Miley es que ha crecido en un ambiente reprimido, en el que siempre ha sido la estrella Disney y un modelo a seguir por sus niños-fans. Y la represión nunca trae nada bueno. Que se lo digan a las niñas de los colegios de monjas separados por sexos, que luego salen más putas que las gallinas. Por lo que esto no es más que una reacción a todo ello. Una explosión. Por primera vez Destiny Hope está haciendo lo que le da la gana, y no se está privando de nada. Quizás lo vea dentro de unos años y se vea ridícula. Si madura adecuadamente, debería. Pero es una época de su vida, tan vergonzosa como todos las hemos tenido. ¿O no tenemos fotos algunos que quisiéramos que desapareciesen del mapa cuando decidimos teñirnos el pelo o llevar cierta ropa? Lo que pasa es que la vida y el desarrollo de Miley están siendo públicos, mientras que nuestras eras oscuras quedan guardadas en un álbum de fotos escondido en el desván polvoriento de la casa de nuestros padres.


Dicho todo ello, Miley Ray ha conseguido el efecto deseado: llamar la atención. "Hey, estoy aquí. Escuchad mi música." Y la hemos escuchado. El problema de esta espiral de perversión es que llega un momento que si no se para, la gente le perderá el respeto y ya solo se la verá como ese mono de feria, esperando a que haga la siguiente mamarrachada. 

Para su cuarta entrega discográfica, la hija del intérprete de Achy Breaky Heart cambia de estilo radicalmente, pasándose a un pop fuertemente influenciado por el hip-hop y con reminiscencias country. Parece que después de años de EDM (Electronic Dance Music), las nuevas tendencias son viejas tendencias, y poco a poco vamos volviendo a lo que se llevó hace una década: la música urbana. Y cuidadito con el country, que también se está poniendo peligrosamente de moda (Taylor Swift, Avicii, Gary Barlow).

Mucho se ha hablado en el pasado 2013 sobre expropiación cultural, por eso de que Miley ahora va de artista urbana (o Selena Gómez o Iggy Azalea con lo hindú), pero creo yo que a la gente le gusta mucho darse por ofendida. ¿Habla alguien de este término cuando una artista afro-americana hace pop, se peina con el pelo liso o baila una coreo popera? ¿Solo alguien que sea de cierta cultura puede hacer cosas relacionadas con ella o solo cuando es una cultura minoritaria o que ha sido oprimida no se puede por parte de los que sus antepasados causaron ese daño? Muchas preguntas deberían de plantearse y cada uno puede pensar lo que quiera, pero en vez de igualdad, hoy en día se opta por ir hacia el otro extremo.


1. Adore You

Extraña manera de abrir el LP, pero funciona. No se suelen elegir baladas para el primer corte, pero la calidad de esta te deja con un buen sabor de boca para seguir escuchando. Una Miley más seria, pensé yo, hasta que se convirtió en single y sacó este vídeo tan vulgar que no pega nada con la canción. Se pueden hacer las cosas con gusto, aunque obscenas, pero esto ya no está hecho ni con esmero. Como dije antes, acepto las mamarrachadas, pero hasta cierto límite. Hay un cuándo y un dónde, como en las galas de premios y otros eventos. Ya lo dejó claro en los dos primeros vídeos. Aquí debería de haber echado un poco el freno. O la escala a lo sin sentido seguirá subiendo.


2. We Can't Stop

Una composición en un principio para Rihanna, pero que la de Barbados no aceptó la condición de que fuera primer single porque ya tenía elegido Diamonds y por eso los creadores la guardaron en la repisa, hasta que apareció Miley La Chunga. La producción de Mike Will Made It sirve de carta de presentación para el nuevo estilo de la cantante y también del disco, el cual este produce casi en su totalidad.

La primera vez que la escuché me pareció un horror. Tan lenta para un primer single. Pero luego se pega que no veas. La letra... Hace apología de las drogas. ¡Madre mía! Se echaban algunos las manos a la cabeza. Señores, pocos artistas no toman drogas hoy en día. No seamos hipócritas. Que lo nieguen hasta la saciedad no significa que nos lo creamos. Ahora llega alguien y lo nombra más naturalmente y nos escandalizamos. Bueno, que cada uno siga con sus creencias. No estoy diciendo que lo apruebe, pero realmente es más sincero que negar la evidencia.

El vídeo nos muestra a la nueva Miley, provocando a los puritanos y haciendo un poco la payasa.


3. SMS (Bangerz) (featuring Britney Spears)

- Britney, porfa, ahora que soy manager de esta, ¿puedes hacerme el favor de cantar con ella en este tema? 
- No. 
- Pues lo harás de todas maneras porque al ser de la misma discográfica te obligamos contractualmente.
- Bueno, pues digo cuatro frases habladas sin mucha gana y me vuelvo a casa con mis hijos.

Algo así me gusta imaginarme a mí que fue la conversación. O quien sabe si a Britney le pareció buena idea de verdad, como ella dice. A mí me pareció una mierdecita cuando lo escuché. Hay expectativas cuando se anuncian este tipo de duetos. Para variar: colaboraciones entre grandes = truño. Luego ya le he ido pillando el tranquillo. Pero tampoco me mata. Con una base que me recuerda tremendamente al Push It de Salt-n-Pepa, la poco convencional estructura de la canción no ayuda a hacerla más amena.

Miley dice en su documental Miley Cyrus: The Movement que la ve como single y que ya se imagina el vídeo y todo. Britney la mira y sonríe, pero en el fondo está pensando: miedo.

4. 4x4 (feat. Nelly)

Se agradece que dentro de lo urbano cada corte tenga un sabor diferente. En esta primera producción que nos encontramos en el álbum del omnipresente Pharrell Williams se decantan por el pasado familiar country de la saca-lenguas, en un tema que habla sobre su nueva encontrada rebeldía femenina.

5. My Darlin' (feat. Future)

Adentrándonos de nuevo en las bases urbanas-chungas-edulcoradas, el pesado de Mike Will (¿Miley tiene que nombrarlo en todas las canciones que le ha hecho?) deja paso a unos estribillos en los que toma la batuta el propio featuring.

6. Wrecking Ball

La balada synthpop que consiguió el primer número 1 en singles para Miley en el U.S. Billboard Hot 100 (quién lo diría, cuando yo pensaba que Party In The USA, por lo menos esa, fue número uno ya, pero no). Dr. Puke Luke co-escribe junto a la propia cantante (y otros muchos) y co-produce el segundo potente single que ayudó a afianzar el nuevo estatus de la que cree que hace bien twerk. La triste historia sobre una deteriorada relación tuvo su estratégicamente planeada salida como single justo cuando se dio a conocer su ruptura con Liam Hemsworth. Nada funciona tan bien como dar al público un poco de tu vida privada para impulsar la curiosidad y ventas, cuando ellos se dice que llevaban separados meses. Pero todo queda muy casual.

Dirigido por el incomprendiblemente aclamado fotógrafo Terry Richardson, el vídeo trajo polémica debajo del brazo, para variar, pero no es más que otro intento de Cyrus de llamar la atención. Y lo consigue. Además, a día de hoy mantiene el récord en VEVO de ser el vídeo que más visitas ha tenido en sus primeras 24 horas y el que más rápido ha llegado a las 100 millones de visitas en el innecesario canal de Youtube. A ello contribuyeron las múltiples parodias que aparecieron de debajo de las piedras.


7. Love Money Party (feat. Big Sean)

He aquí lo más chungo que nos vamos a encontrar. Si aguantamos este trago, que tampoco es para tanto, ya no hay nada que nos pare.

Qué malota eres, Miley.

8. #Getitright

Si alguien me explica por qué lo del hashtag se lo agradecería, pero lo han escrito así, para ser más moderno. En esta ocasión Pharrell nos entrega su típica pieza pop-funk que ya ha hecho para otros tantos artistas, cambiando cuatro notas y el tempo. Como productor es poco original, pero de momento le funciona. Hasta que esté en todas partes y la gente lo aborrezca, como pasó con RedOne o David Guetta.

Llegó a ser considerada como primer single, pero al final se quedaron con We Can't Stop. Y después del éxito de Blurred Lines, no sé yo si una canción tan del mismo estilo puede ser embutida en los oídos de los radioyentes otra vez.


9. Drive

Ta bien. Recuerdo que me llamó la atención a primera escucha, pero pasa a ser una más. La verdad que no se ven singles destacables en el disco aparte de los dos primeros. El resto es de una calidad aceptable, pero sin potencial de éxito radiofónico.

10. FU (feat. French Montana)

Miley la del barrio ya se pone chunga otra vez y manda a tomar viento a su novio. A lo largo del disco se habla de amor y altibajos en una relación, y conforme nos adentramos y hacia el final del LP ya empiezan a surgir las más destroyer, cuando una relación se acaba. Según afirmó en una entrevista, el álbum entero va sobre su relación con el hermano menos agraciado del dios vikingo Tor.

Sinceramente, este tema no me gusta y normalmente lo paso. Por lo menos la producción lo hace diferente del resto también.


11. Do My Thang

Con toques dance, parece que vaya a explotar en el estribillo, pero no, se vuelve urbana de gueto.

12. Maybe You're Right

La cosa decae y ya notas que el CD se acaba.

13. Someone Else

La última, por fin. El final se hace un poco largo.


Versión Deluxe

14. Rooting For My Baby

Hay verdaderos fans de este tema. Yo no soy uno de ellos. Estos últimos cortes se pueden escuchar, pero si se los hubieran ahorrado, mejor.

15. On My Own

Cuando piensas que ya no quedan más que mierdas, esta te levanta el ánimo como una brisa de aire fresco. La producción de Pharrell huele a kilómetros, pero se agradece.

16. Hands In The Air (feat. Ludacris)

Esta también me gusta. Yo quitaría las dos últimas de la versión estándar y la primera de la deluxe y metería estas dos últimas. Hay veces que los artistas no se dan cuenta que menos es más. Y no hace falta meter tropecientas canciones para demostrar que es un disco mejor. 

Y de tantas portadas que hay (una para la estándar y cuatro para la deluxe)
yo me quedo con esta imagen promocional. Para variar, las portadas
no oficiales y las amateurs siempre les dan mil vueltas a las verdaderas.

En conclusión, Miley nos trae un cambio radical de estilo y de música, que como las lentejas, si quieres la tomas y si no la dejas. ¿Atrevida? Sí. ¿Demasiado guarrona? Puede. Quizás dentro de diez años se vea como normal. Pero es de lo que se trata en la industria pop: remover un poco los cimientos. Dar de qué hablar. Por lo menos está haciendo lo que quiere.

Actitud aparte, su nuevo estilo urbano redomado (ella va de chunga, pero esto no es más que pop con otro sombrero) se digiere bien. Sin embargo, el resultado final, aunque coherente y en la misma linea de trabajo, sin resultar excesivamente pesado, no es del todo excelente. La escucha es amena, pero respetando los singles, el resto es de escuchar mientras vas conduciendo, pero no de poner a toda leche en tu casa. De todas maneras, me lo esperaba muchísimo más urbano, por lo que yo en mi mundito pop me contento con esta pieza.