17 de febrero de 2011

Pushing Daisies (Criando Malvas)


NO CONTIENE SPOILERS: PODÉIS LEER TRANQUILOS XD

Hoy comento otra serie que he acabado hace unos días que tiene una buena base de fans por su peculiar estilo a lo Amelie, dirían ellos mismos, porque yo no he visto esa película. Yo lo describiría como bucólico, colorido, fantástico (de fantasía, me refiero) y con un toque de humor muy caracteristico.

La premisa para comenzar la historia es el protagonista, Ned, pastelero de oficio, que tiene el don de revivir a los muertos tocándolos, pero si los vuelve a tocar mueren otra vez. Y si los mantiene vivos más de un minuto viven para siempre (o hasta que los toque otra vez), pero en su lugar muere otra persona.

Lo que a simple vista parece un lío, luego va quedando claro. Y es que estas reglas son básicas para entender que Ned, revive a su amor de juventud, Charlotte (o Chuck, como él la llama), pero no la puede volver a tocar nunca más si quiere que siga viva. Y si a la receta mágica añadimos una compañera de trabajo en la pastelería (la magnífica Kristin Chenoweth) que está enamorada de él y las dos tías de "la muerta" que no pueden saber que su sobrina está viva, tenemos el pastel a punto de meter en el horno.


Todo este original concepto fue lo que me llamó la atención para ver la serie. Pero aparte de esto, Ned usa su don para ayudar a un detective privado a resolver casos de asesinato: toca al muerto, les dice lo necesario y lo vuelve a tocar antes de que pase un minuto para que muera y se quede como estaba. Y esto es lo que convierte a la serie en procedimental, una palabra que he aprendido hace poco y que describe a ese tipo de series (CSI, House...) en las que todos los capítulos tienen la misma estructura: resolver un caso.

La serie sólo obtuvo dos temporadas (2007-2009). La primera, con tan sólo nueve episodios (por la huelga de guionistas) es bastante aburrida y repetitiva. Procedimental, vaya: resuelven un caso y todo a la normalidad. Yo me ponía un capítulo por la noche y me dormía antes de que acabara. Y la segunda temporada (13 episodios), para mi sorpresa, se empieza a animar la cosa porque meten más tramas personales con los protagonistas y resuelven temas pendientes de sus pasados. Sin duda muchísimo mejor que la primera.


Me hubiera gustado saber cómo hubiera seguido porque se estaba poniendo interesante, pero la cancelaron porque disminuyeron las audiencias y aún así le dieron un final muy cerrado y con el que estoy más que conforme. Los demás cabos sueltos... he leído que van a publicar una tercera temporada en forma de cómic.

En general es una serie que recomiendo, sobre todo por su estilo tan peculiar. Es entretenida, a pesar de la monótona primera temporada, y se hace corta porque son pocos episodios en total. Así que ya sabéis, si os apetece un pastel, pasaos por el Pie Hole y me contáis qué os ha parecido la serie.